Receta sanísima y llena de estupendas propiedades nutricionales. Si además de todo, está rica, tenemos un plato original y para repetir en muchas ocasiones antes de que llegue el frío. Salmorejo de remolacha, acuérdate.

Ingredientes:

  • 1 tomate grande
  • 3 remolachas medianas
  • 1 diente de ajo
  • 50 gr de pan duro (ideal si el pan tiene menos miga y más corteza)
  • ½ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • Aceite y sal

Elaboración:

Antes de empezar con la receta, tenemos que preparar la remolacha. Podemos hacerla al vapor, al horno o hervida. Los nutrientes se van a conservar mejor en ese orden, así que a mi me gusta prepararla al vapor. Lavo bien las remolachas sin pelar, y siempre que las manipulo uso guantes, el pigmento es tan intenso que el color se te queda en las manos. Al vapor estarán listas en unos 50 o 60 minutos, si decides hervir serían 15 o 20.

Cuando las tenemos listas, las pelamos y cortamos en trozos pequeños. Lo sabrás porque puedes pincharlas con un tenedor.

Ponemos primero el pan desmigado en el fondo del vaso de la batidora, encima del pan el tomate picadito (me gusta pelarlo primero) y sobre este, la remolacha, el diete de ajo y la sal. Debemos tener en cuenta que la remolacha es muy dulce, así que habrá que ponerle un buen puñadito, yo he usado sal del Himalaya con una pizca de pimienta negra.

Comenzamos a batir y vamos añadiendo el aceite en un hilo, para que emulsione, hasta conseguir la textura deseada. Recuerda que el salmorejo es más denso que un gazpacho, pero no tanto como para comerlo con tenedor.

Para el aderezo podemos usar el tradicional huevo picado, taquitos de jamón, atún desmenuzado, tacos de queso fresco y algún germinado al gusto. Mejor si todo esto lo ofrecemos a parte, para que cada comensal se sirva de lo que más le apetezca.

Propiedades nutricionales:

La remolacha destaca por sus propiedades anticancerígenas, debidas al pigmento rojo (la betanina). Es muy útil en estados de anemia, en caso de menstruación abundante o incluso en patologías como la Leucemia, por su gran contenido en hierro. Su aporte en ácido fólico favorece el antienvejecimiento, la formación de glóbulos rojos, participa en la síntesis de hormonas como la Dopamina, que nos aleja de los síntomas depresivos y previene las enfermedades de corazón. Contiene también Silicio, ideal para la salud de nuestros huesos. Es muy rica en fibras, que actúan contra el estreñimiento. Alimento adecuado cuando se sufre de retención de líquidos. Es muy alcalinizante y ayuda al hígado en su función depurativa. Estimula el cerebro y elimina toxinas con lo que ayuda a prevenir el envejecimiento precoz.

Colaboración para AGEM

Escrito por: Beba Villanueva
Especialidad: Asesora en alimentación natural y cocina terapéutica. Criterio Naturista.

Criterio Naturista:
Basado en la combinación de frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, especias y cereales, seleccionando los más adecuados por sus nutrientes y acción terapéutica.