Desde mi experiencia bancaria de casi 25 años en negocio internacional, recuerdo ahora hace más de 10 años (casi coincidiendo con la entrada en circulación del euro) que las oficinas bancarias, sobre todo aquellas que eran O.P. (Oficina principal de la ciudad o población) disponían de un especialista en “negocio de extranjero”.

Estos profesionales se ubicaban dentro de la oficina en sitio diferenciado, ya que el negocio de extranjero era y és aún hoy en día dentro de la banca, un mundo aparte.

El circuito del negocio documentario era más ágil que el actual, ya que el cliente tenía un profesional de referencia en su propia oficina bancaria. Los documentos se entregaban a este profesional el cual los revisaba, cotejaba, realizaba el envío, emitía directamente los mensajes SWIFT del tipo que fueran, contactaba con los bancos corresponsales etc…

El contacto con el cliente era estrecho y cualquier salvedad, error documental, o inconveniente se solventaba con una llamada y una nueva presentación en la oficina.

Este circuito, aún con sus errores humanos, que también existían, era mucho más ágil que el circuito actual. Pero con la llegada del euro, las entidades financieras, a mi parecer erróneamente, recortaron recursos humanos, y los especialistas desaparecieron de las oficinas bancarias. Digo, creo erróneamente, pues desaparecieron varias divisas (integradas en el euro), pero no el negocio exterior, el cual no depende sólo de factores como la divisa. Los cobros/pagos documentarios seguían existiendo, y la banca era necesaria para tramitar y negociar los mismos.

¿Desapareció el circuito? Por supuesto que no, pero al reducir las Entidades financieras sus recursos humanos, tuvo que concentrarse el negocio de extranjero en centros específicos, ya no existía el negocio ni la especialización en la oficina tradicional.

Esta situación se mantiene en la actualidad. La Oficina bancaria solo hace de receptora de los documentos de una operación y los envía a revisar al lugar que tenga estipulado.
El circuito de los documentos entre el exportador y la entidad bancaria es en la mayoría de los casos poco ágil. Solo una entrega perfecta de los documentos a primera presentación, garantiza el éxito en el cobro.

No obstante cuando deben corregirse o presentarse nuevos documentos por la detección de alguna reserva o discrepancia, en la mayoría de los casos el circuito poco ágil dará al traste con la seguridad del cobro.

Agradecimientos a

Ramón Pau Consultors

Autor: Ramón Pau
Fuente: Ramón Pau Consultors
Publicación:  Julio 2015